Barcelona Cultura
2018-12-16 06:46:31

Cròniques

La libertad

Mesa 'Les limitacions de la llilebertat d'expressió en ple segle XXI' de la Biennal de Pensament de Barcelona. 
Foto: THOMAS VILHELM
Texto: GUILLEM MARTÍNEZ

VIRREINA. A toda leche hacia la Plaça de la Virreina, Gràcia. Me he tomado tantos cafés en esta plaza que cualquier día Colombia o Brasil me regalarán un peine. Me conozco de esta plaza hasta las palomas –hoy, de hecho, me ha invitado a cenar Emilia, paloma frisona; las palomas son buena gente, pero de comer siempre te dan grano; poco hecho–. Ayer ya les hablé de esta plaza. Por lo que hoy les hablaré de Gràcia, ese genérico. Y de una de sus revueltas federales. En 1870 se lía. Hay otro intento de sorteo de quintas, y la cosa acaba en revolución federalista/proclamación del Estado/bajada de alquileres/etc. El caso de la cosa es que en la Plaça de la Vila –bellísima, una plaza con una torre en medio y, en ella, un reloj con una campana; una suerte de iglesia elaborada por libre-pensadores; un campanario, vamos–, una abuela ata el badajo de la campana a una cuerda, y la hace tocar, desde su balcón, llamando a la revuelta, durante varios días. Era previsible que la abuelita durara menos que la campana, pero el caso es que, tras varios días dándoles, la campana se rompió, y la abuelita, no –N. del A.: las viejas de Gràcia aún siguen siendo así de robustas; o, al menos, se te cuelan en la cola del pan que da gusto–. Ese suceso, que finalizó como todo en BCN –con una carnicería–, dio pie a dos hechos. A) La campana de Gràcia acabó siendo un símbolo republicano peninsular –si los malos no hubieran ganado en el 39, hubiéramos tenido que hacer un power-point sobre la Campana de Gràcia para el cole–. Y B), la Campana de Gràcia pasó a ser el nombre de una revista aparecida aquel mismo año. Se trataba de una revista federal, bilingüe y, aquí empieza lo divertido, humorística. Proveía de escritos sexys y de caricaturas políticas al republicanismo y al mundo libertario del momento. Duró hasta el 34, cuando la chapó el 155 del momento. Su historia es una pequeña historia de la libertad de expresión en el ínterin 1870-1934, un periodo en el que, para poder subsistir, la revista cambió de nombre en varias ocasiones –L'Esquella de la Torratxa, La Tomasa...–, y se enfrentó a delitos penales. Bueno, hoy hemos venido a esta plaza a hablar de todo eso. Pero en el siglo XXI, un siglo XIX pero con otras formas. Por ejemplo, tanga.

LA LIBERTAD. Cuando llego, aún está hablando Sergio Fajardo –activista y político en Compromiso Cívico; alcalde de Medellín, Gobernador de Antioquía, y candidato a la Presidencia; Fajardo: ¿qué hay de mi peine?–. He venido a por el siguiente acto. Les limitacions a la llibertat d'expressió en ple segle XXI. Intervienen: Renata Ávila –activista y abogada de Drets Digitals, miembro del consejo directivo de Creative Commons–, Fernando, un miembro de No Callarem –plataforma de colectivos de la cultura en defensa de la libertad de expresión y de los derechos humanos; no paran en el país favorito de la Divina Providencia Anti-rapera–, y Simona Levi –artista, activista, tecnopolítica, miembro de Xnet, proyecto relacionado con los derechos digitales y la democracia en red; Simona es una de los responsables de que Rato esté en el trullo; apasionada, vehemente, una persona fibrosa, llena de fuerza, con el cuello en tensión, a mí de Simona me gusta hasta el rizo que se pone en mitad de la frente cuando se cabrea; la ciudadanía, ese estado de ánimo de autoconsciencia de tus derechos en fin, cabrea–. Modera el acto Mabel Palacín, artista visual con juego de piernas y capacidad de acotar la cosa.

EL SIGLO XXI. La moderadora va y acota la cosa: "La tecnología digital es, básicamente, una máquina de copiar, de difícil fijación de autoría, por tanto". Trae colación en ese momento, zas, la directiva de la UE sobre copyright. Zas. Simona aparece entonces, como una moto: “¿Qué tiene que ver el copyright con la libertad de expresión?”. Mucho. Cita el artículo 13 de la directiva –básicamente, alude al hecho de que todos los proveedores de Internet deben de proteger el copyright, lo que supone control sobre contenidos. “Esto es tecnofobia”. Explica también que no se puede contar con el artista/creador para defenderse de todo esto. “Son el enemigo. Están muertos de hambre, pero creen que el copyright les alimenta”. Renata puntualiza que, en este retroceso, son más responsables las empresas de Internet que los artistas. “En la Red, además, no se diferencia mucho el autor del usuario”, con lo que la directriz es una “censura invisible. Los contenidos se remueven, por lo que la censura no sigue un proceso transparente. Es como si cada día nos quitaran libros de nuestra biblioteca sin saberlo”. Fernando, desdigitaliza la cosa: “Está muy bien todo eso que decís, pero aquí el Estado no solo censura, sino que condena a cárcel a autores”, “es un récord: ya hay más condenados que en Turquía o China”, “la censura, en España, no es virtual, es física”. Simona alude a ese fenómeno, trayendo a colación la figura de la incitación al odio. “La izquierda no solo es tecnofóbica, sino que su esfuerzo moralista participa de esa rebaja en la libertad de expresión”. Renata: “Una persona en la UE produce 2500 expresiones al día en la Red”. Que se producen, estadísticamente, en plataformas USA, centralizadas. Cita el ejemplo de Argentina: “el 85% de las personas han dejado de leer prensa. La leen a través de FB. Y FB censura, de forma barata, con bajo coste, a partir de palabras. No leen contenidos que ignoran que han sido censurados”. “Si lo decidiera, FB podría censurar la palabra Catalunya, de manera que desaparecería de la información en la Red”. Fernando explica la contradicción de la libertad de expresión conforme se acerca al Estado/político. “Fuimos al Parlament invitados por su President”. Fueron invitados a participar en un frente amplio por la libertad de expresión. “Se produjo una gran incomodidad cuando pusimos encima de la mesa las condenas por Encerclem el Parlament –2012; manifestantes rodearon el Parlament para impedir la votación de los primeros presupuestos de la austeridad; 9 personas fueron condenadas a 3'5 años de cárcel, por delitos como gritar consignas, con las manos levantadas; es decir, por delitos de libertad de expresión; Gene y Parlament se personaron como acusación–. “Luego aportamos 30 casos de represión política en Catalunya”. “La incomodidad fue máxima cuando explicamos que Pablo Hásel estaba como estaba no por fiscalía, sino por una investigación de oficio de los Mossos”. Pese a todo ese cromo, Fernando ve la realidad con optimismo: “soy activista desde los 16 años, y sólo ahora veo victorias. Nuestra presión ha hecho cambiar de opinión a la sociedad y, en parte, a la fiscalía”. Rayos, que párrafo más largo. Me voy a otro. Alehop.

 

VAMOS RECOGIENDO. Renata: “No caigan en la trampa del miedo a las fake-news. A través de ese miedo se censuran más cosas que fake-news”. Simona: “si rastreamos las fake-news, veremos que su origen son los partidos”. Y parece que no serán censurados. Finaliza el turno de palabras. Se inicia el turno de palabras del público. Alguien pregunta qué puede hacer, mañana por la mañana, después del café, al respecto de lo que se ha dicho en esta plaza. Fernando: “Ve a tu cuenta de FB y escribe 'los Borbones son unos ladrones', escribe un chiste de Carrero y pon 'ETA, ETA, ETA, queremos que vuelva la peseta. Y luego sal y organízate”. Simona: “Hay que defender Internet. Es como defender la imprenta frente a argumentos de que la imprenta es nociva, pues en ella se imprimió Mein Kampf. Hay que atacar a los malos, no a la tecnología”. Renata: “Léete el artículo 13 de la directriz, y no votes a quién lo ha escrito”.

MAÑANA MÁS. Mañana, más. Concretamente, la última crónica.

 

dissabte 20 octubre 2018